Monica VALLEJO
Publicado el enero 03, 2018, 7:02 pm
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Belén Varona

El nacimiento, junto con el pino decorado, es el adorno por excelencia de la navidad. La gran mayoría de casas católicas cuentan con esta tradicional decoración que se extiende desde principios de diciembre hasta el día de reyes.
Más grandes, más pequeños, cubiertos con nieve, con agua, con movimiento, artesanales o comprados … cada familia pone el belén como más le gusta o dependiendo del tiempo o espacio que tenga. Lo más importante es que estén representados el niño Jesús, la Virgen María y San José.
Aunque muchas personas suelen poner el mismo nacimiento año tras año, existen belenistas artesanales que innovan y cada navidad montan originales y diferentes belenes.

Uno de ellos es Javier Varona, artesano aficionado que lleva fabricando en su casa de Burgos un belén distinto cada navidad desde hace 45 años.

 

Originalidad inspirada en la provincia de Burgos

Durante todo este tiempo, Javier se ha inspirado en diferentes ambientes y paisajes de todo el mundo para representar el nacimiento de Jesús. Y la provincia de Burgos, gracias a su riqueza natural y artística, es uno de los lugares más recurridos para este artesano.

La ciudad medieval de Frías, la ermita de San Bernabé, las lagunas altas de Neila, el puente natural de Puentedey o la arquitectura vernácula de la zona del Arlanza, son algunos de estos rincones burgaleses.

Pero también le han servido de inspiración otros parajes españoles e, incluso, mundiales. Por ejemplo, el famoso pueblo andaluz de Setenil de las Bodegas que se encuentra ‘abrigado’ por las rocas, el castillo de algodón de Turquía, localizaciones a orillas del mar o en territorios árabes.

“Trato de imitar paisajes destacados por su belleza o construcciones típicas para dotar de mayor realismo al belén”, señala Varona.

Sin embargo, la singularidad de este belenista va más allá de recrear localizaciones y paisajes. Su creatividad le ha permitido fabricar nacimientos tan originales como uno cuyas figuras son bellotas pintadas, otro en el interior de un cofre y, hasta uno dentro de una bombilla (iluminado, por supuesto).

 

Belén Varona

Foto vía: belen-varona-com

 

Los secretos de una tradición artesana familiar

Pese a dedicarse profesionalmente a la banca, la afición de Javier por la creación de belenes, viene a raíz de sus tíos. “Cuando era pequeño mis tíos hacían en su casa un belén con materiales caseros que iluminaban con la batería de un coche porque antiguamente no había luz. También les veía traer toneladas de arena de los campos para ponerla en el nacimiento”, explica Javier Varona.

Con todo el proceso aprendido, Javier empezó a fabricar sus propios belenes el primer año que se casó.

Desde entonces y hasta ahora el proceso que sigue es el mismo. Javier tiene un pequeño taller en su pueblo, Vivar del Cid, y fabrica el belén por módulos que luego traslada a su casa de Burgos donde termina de montarlo. “Actualmente, empiezo a hacer el belén a principios de noviembre. Antes me llevaba más tiempo, pero con los años y la práctica he ido cogiendo habilidad”, destaca el artesano.  

En cuanto a los materiales utilizados, Varona señala que las casas y las figuras las suele reutilizar.  “Normalmente las casas las hago de cartón, las forro de escayola o pasta de pladur y luego dibujo las piedras o la forma de la construcción. Así reutilizo las estructuras dibujando otras formas según la temática. En el caso de las figuras, son las mismas de hace 46 años pero a algunas las he dado movimiento articulándolas. Las engancho a un hilo y utilizo un motor de microondas para que se muevan”.

Estas figuras móviles causan especial curiosidad porque representan oficios tan tradicionales como la siega, la matanza, la alfarería o la zapatería.

 

El reconocimiento a su trabajo

Durante estos 46 años, el ‘belén-Varona’ ha recibido varias veces el primer premio en la categoría de belenes de hogar, un concurso realizado antiguamente en nuestra ciudad para elegir los nacimientos caseros más originales y trabajados.

Además, ha recibido propuestas de diferentes entidades para colaborar en la creación de sus nacimientos, pero Javier lo tiene muy claro: “solo hago belenes para que lo disfruten mis hijos, mis nietos y mis amigos. Tiene que estar en el salón presidiendo la nochebuena”.

Cuando termina la navidad, sus belenes se desmontan y no se vuelven a construir de la misma manera. Pero para que no se pierdan estos trabajos, sus hijos han recopilado en una página web el material fotográfico y filmado de los nacimientos de su padre desde el año 1977 hasta la actualidad. Una forma de recordar estas magníficas creaciones y que quien lo desee las pueda disfrutar desde su casa. “Hay que adaptarse a las nuevas tecnologías” indica Javier Varona.

Una bonita tradición la de este aficionado a la fabricación de belenes que esperamos que continúe en manos de sus hijos o nietos.