Monica VALLEJO
Publicado el julio 05, 2018, 10:47 am
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salvemos rioseco

La ilusión es uno de los motores que mueve el mundo. Cada día conocemos historias de personas que realizan actuaciones maravillosas sin pedir nada a cambio, solo movidos por la ilusión de conseguir algo grande. Y un claro ejemplo de ello lo encontramos muy cerca de nosotros: en el colectivo Salvemos Rioseco.

La unión y el sentimiento de un grupo de personas del valle de Manzanedo por recuperar el monasterio abandonado y tomado por la vegetación de Rioseco, ha sido la clave para ser galardonados con el premio Valores Por Encima del Valor en categoría Popular. Esa categoría que deciden los ciudadanos de a pie, como ellos, y que han reconocido los valores tan sencillos y humildes como los de la unión y el altruismo.

 

El inicio de la recuperación de una obra histórica y artística

Cuando José Miguel Gutiérrez, el ahora representante del colectivo Salvemos Rioseco, fue destinado como sacerdote al Valle de Manzanedo, allá por el año 2006, quedó impresionado tras descubrir el monasterio abandonado. En ese momento fueron dos sentimientos contrapuestos los que se le pasaron por la cabeza: “por un lado pensé qué maravilla tenemos en medio de la naturaleza, pero por otro el desánimo de que se estuviera perdiendo”.

Así, y junto a los sentimientos de los habitantes del valle y de los alrededores, decidieron realizar una propuesta para adecentar la estructura de la iglesia, la parte que podría ser más utilizada. Gracias a la gran predisposición de la gente en este proyecto junto con otro de innovación educativa, vieron el interés que la recuperación del monasterio despertaba en la población.

Para el año 2008 ya se estaban dando los primeros pasos de la recuperación de este monasterio cisterciense del siglo XIII, que en el siglo XIX fue abandonado con la desamortización de Mendizábal y cuyo deterioro comenzó a producirse a partir de los años 60 del siglo pasado como causa del despoblamiento rural.

 

10 años de trabajo voluntario y altruista

Si hay una palabra que define el trabajo de este colectivo es altruismo. Y es que, con el trabajo y la ilusión del voluntariado, los donativos de particulares y subvenciones de entes públicos y privados se ha conseguido llegar a donde nadie esperaba. “Nos sorprende hasta donde hemos podido llegar con la ilusión de la gente”, detalla Juan Miguel.

Los primeros pasos comenzaron con la limpieza general del monasterio de Rioseco. “Primero nos centramos en el interior de la iglesia. Pusimos los suelos y los altares en su sitio. Después llegó el momento de la deforestación del entorno, para lo que nos hicimos socios de la asociación de deforestación y conseguimos una subvención que nos ayudó a esa primera limpieza general”, explica el representante del colectivo.

Después llegó el trabajo más complicado: el de la consolidación de estructuras, especialmente las cubiertas. El monasterio, al estar compuesto de varias partes contaba con diferentes cubiertas que a día de hoy se ha conseguido recuperar: la de la sala capitular, la de capilla sur, la de capilla central, la capilla norte y a continuación comenzará la cilla. Además, se ha consolidado también los arcos del claustro para que no se desprendan.

 

El papel del voluntariado

Las actuaciones de consolidación no las pueden llevar a cabo los voluntarios por el peligro que entrañan y para ello que tienen que contratar a empresas externas con el dinero recaudado de donativos o ventas de libros sobre la historia del monasterio.

Sin embargo, el papel del voluntariado es esencial. “Además de los voluntarios habituales que nos dedicamos al mantenimiento del monasterio durante todo el año, la primera semana de agosto está la semana del voluntariado en la que puede venir quien lo desee a realizar las labores de restauración. Sin ir más lejos el año pasado pasaron 157 voluntarios de varios lugares de España. Pero también son voluntarios las personas que explican la historia del monasterio a los visitantes y todos los artistas que realizan actuaciones y exposiciones en este lugar. Se trata de un gran número de personas que aportan lo que ellos saben o sienten”, apunta Juan Miguel Gutiérrez.

En esta línea, agradecen a Cajaviva Caja Rural la ayuda aportada para cubrir los gastos de la Semana del Voluntariado. “Toda ayuda es buena y agradecemos que se hayan fijado en nosotros”, expresa Juan Miguel.

 

Salvemos Rioseco

Foto vía: monasterioderioseco.com

 

Los objetivos del colectivo Salvemos Rioseco

Aunque los trabajos de recuperación están alcanzando unos niveles sorprendentes, el objetivo del colectivo no es reconstruir completamente el monasterio, sino consolidar la ruina.

“No queremos cambiarle la historia al monasterio, hay que mantener los distintos periódicos que se reflejan en él: el gótico cistercienciense, el renacimiento, el barroco, … si intentáramos reconstruirlo perderíamos esos matices. Queremos que se compagine el arte con la naturaleza de esa zona, ahí versa su belleza”, aclara el representante de Salvemos Rioseco.

Pero para la finalización de estos trabajos no se ponen una fecha límite. “En Rioseco uno puede plantearse lo que quiera”, explica Juan Miguel, “lo importante es mantener este proceso en vida”.

Por eso, uno de los objetivos a largo plazo es crear un pequeño albergue que le de vida y sostenibilidad económica al monasterio. Y es que, es una buena oportunidad para fijar población en los núcleos rurales de los alrededores. “Rioseco por sí mismo como reclamo turístico genera riqueza, sin ir más lejos el año pasado pasaron 6.000 visitas en los meses de verano. Pero si conseguimos crear una hospedería y crear algún puesto de trabajo, conseguiríamos fijar más población”.

Además, otro reclamo para evitar el despoblamiento rural es el acercamiento a la cultura que el monasterio da a sus habitantes. “Nuestro mundo rural tiene pocas oportunidades culturales. Por eso, tratamos de ofrecer actividades dentro de este entorno idílico. Realizamos exposiciones de fotografía, de arte, conciertos musicales, obras de teatro, cursos y talleres con la UBU, … gracias a poder ver las entrañas de un monasterio existen muchas posibilidades para transmitir conceptos y valores”, comenta Gutiérrez.

Unos valores que están en la propia sangre de este colectivo en el que la ilusión, la unión de las personas y el altruismo son las señas que les representan.