Fundación Caja Rural Burgos
Publicado el agosto 22, 2017, 11:36 am
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emprendimiento social

Cuando un empresario decide crear un negocio, lo más habitual es que su principal objetivo sea ganar un beneficio económico. Y es lógico ya que todas las personas necesitamos el dinero para poder vivir.

Pero también existen emprendedores que tienen como finalidad realizar una serie de actuaciones cuyos beneficios vayan dirigidos a mejorar la situación de otras personas o del propio planeta, más allá de su propio enriquecimiento. Esto es lo que se conoce como emprendimiento social.

Las empresas sociales aúnan una serie de factores y conceptos del ámbito empresarial para conseguir un cambio positivo en el mundo. De esta manera, parte los beneficios que consigan al llevar a cabo su actividad serán devueltos a la sociedad para luchar por mejorarla.

 

Las características del emprendimiento social

Para constituir una empresa social, al igual que cualquier otro tipo de empresa o sociedad, hay que tener marcados una serie de objetivos y cumplir con unas pautas generales. Podemos hablar de las siguientes:

  • Trabajar por conseguir un cambio en aquellas personas o lugares que lo necesitan y que no disponen de recursos para poder hacerlo por sí mismos. Es la voluntad de lograr un mundo más equilibrado, igualitario y saludable.
  • Priorizar el impacto y el cambio social antes que la generación de beneficios para los socios y componentes de la empresa. De esta manera, se trata de aprovechar los rendimientos positivos para invertirlos en el desarrollo de nuevas prácticas y alcanzar esos objetivos sociales.
  • emprendimiento socialEstará gestionada por sus miembros y directivos sociales de forma transparente, innovadora y responsable. Ya que se trata de una empresa dedicada a la sociedad, es lógico determinar que no deben existir malas prácticas desencadenadas por la gestión económica.
  • Se recomienda implicar a todos los empleados, clientes y destinatarios en la actividad desarrollada y, antes de comenzar a trabajar en o para el negocio, deben saber que se trata de una empresa social y cómo se gestiona.
  • La labor realizada debe tener un impacto a largo plazo. No basta con ejecutar una acción puntual, sino que esta se tiene que desarrollar en el tiempo, conseguir que se expanda hasta horizontes más amplios y tratar de que el proyecto se contagie a otras personas.
  • El emprendedor social también tiene que ser responsable con su actuación hacia el público al que ayuda y no abandonar el proyecto existe una crisis, a no ser que sea por motivos graves.
  • Estas empresas sociales, son sostenibles económicamente, es decir, que el capital que aportan para la causa es propio y no proviene de financiación externa.

 

Diferencias entre emprendimiento social y otras constituciones

Para entender mejor el concepto de emprendimiento social, vamos a ver qué diferentes existen con respecto a otras agrupaciones empresariales o no, similares.

 

Diferencias entre empresa social y empresa tradicional

Principalmente, existen dos grandes diferencias entre una empresa social y una tradicional:

  • Mientras que en la empresa tradicional los beneficios van destinados al dueño de la misma o, si los tiene, a los accionistas, en las empresas sociales parte de las ganancias (según se estime) se reinvierten en el proyecto social que se lleve a cabo.
  • De este modo, los empresarios sociales benefician con sus acciones a gran parte de personas ajenas a la compañía, mientras que en las sociedades tradicionales los beneficiarios son los propios socios.

 

emprendimiento social

 

Diferencias entre empresa social y ONG

Aunque a priori se puede pensar que la empresa social equivale a una Organización No Gubernamental porque su propósito es ayudar a las personas y buscar el bien común, en realidad no son lo mismo.

La principal diferencia entre estas dos agrupaciones es que las ONG se financian a través de donaciones terceros, tanto particulares como empresas, mientras que los negocios sociales, como veíamos, se financian con sus propios recursos y beneficios. Es decir, no dependen de nadie más que de sí mismos para existir.

 

Aunque en España el emprendimiento social aún no está muy extendido, representa un 0,5% del volumen del mercado europeo, es cierto que los consumidores cada vez se sienten más atraídos por productos y servicios que promueven prácticas éticas. Por ello, el fomento del emprendimiento social, muy probablemente sea clave en el desarrollo futuro del tejido empresarial.