Guerra abierta contra la CE y su idea de que los países puedan prohibir productos transgéncios

Publicado el abril 24, 2015, 9:35 am
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Hasta 17 entidades (ACCOE, AECEC, ANOVE, Cooperativas Agroalimentarias, ANPROGAPOR, ASEBIO, ASAJA, ASEPRHU, ANAFRIC, ASOPROVAC, ProPollo, UPA, UNISTOCK, APROMAR, PRObio, AGPME y FUNDACIÓN ANTAMA) han firmado un documento en el que rechazan la propuesta de nacionalización de medidas para restringir o prohibir el uso de organismos modificados genéticamente (OMGs) en la Unión Europea (UE). Una proposición de la Comisión Europea que, aseguran, si llegara a hacerse efectiva “pondría en peligro el mercado comunitario de alimentos y piensos con graves consecuencias económicas y sociales”. La nueva normativa permitiría a los Estados miembros restringir o prohibir el uso de productos biotecnológicos para alimentación humana y/o animal que han sido aprobados por el estricto marco regulatorio científico y sanitario de la UE a nivel comunitario y que ha superado los controles de seguridad pertinentes.

       En su escrito, recuerdan que la propia Comisión Europea reconocía meses atrás que la nacionalización de restricciones o prohibiciones de OMGs sólo se produciría sobre el cultivo (“y ya alertamos de la incongruencia que ello supondría”) para no poner en peligro el mercado interior ni la investigación europea. Sin embargo, “ahora nos encontramos con una propuesta similar a la de cultivo, que provocaría graves consecuencias para el sector agroalimentario. La UE vuelve a dejar a la ciencia de lado con la intención de permitir a los Estados miembros prohibir, por motivos más asociados a política e ideología que a la evaluación científica objetiva, el uso de OMGs aunque su seguridad haya sido avalada por la Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria (EFSA) y estén siendo consumidos con total y absoluta normalidad en países terceros que exportan sus producciones a la UE, así como lo están siendo en la UE desde hace casi 20 años”, según destacan en su nota.

      Asimismo, insiste en que es un derecho de los operadores europeos de alimentos y piensos, así como del sector ganadero, la libertad de elección a la hora de decidir los ingredientes, “siempre y cuando éstos hayan sido evaluados como seguros por los órganos competentes”.

La soja genética española supuso un ahorro de 55.000 millones

     Las entidades firmantes aseguran que la propuesta de la Comisión Europea va en contra de las bases fundamentales de la UE y del mercado único, restando competitividad al sector entero y frenando así el impulso del empleo. Esta propuesta no sólo atenta contra el mercado  único y su correcto funcionamiento “sino que también demuestra que la UE no es capaz de hacer cumplir su propio sistema vigente de aprobación”.

      A modo de ejemplo, sólo la importación española de soja modificada genéticamente entre 2000 y 2014 supuso un ahorro de casi 55.000 millones de euros, frente a lo que hubiera supuesto la importación de soja convencional . La producción interna de soja de la UE cubre sólo el 7% de su demanda. La soja es una fuente principal de proteína utilizada sobre todo para alimentación animal, mientras que la lecitina de soja se utiliza en muchos productos alimenticios procesados.

      Por eso creen que “si se produjera el bloqueo a la soja modificada genéticamente, sería INVIABLE la sustitución de las importaciones por soja convencional debido a la falta de disponibilidad de esta materia prima para la industria de fabricación de piensos. Esto produciría un aumento en los precios de las habas de soja y harina de soja del 291% y el 301%, respectivamente”.

Provocaría un incremento constante de los precios en muchos productos

    Ello supondría un incremento en el coste de los ingredientes de producción de pienso para vacuno, cerdo y aves del 49%, 54% y 85%, respectivamente. El incremento en el precio de la soja tendría un impacto final en el coste de producción de huevos, carne de ave, carne de cerdo y carne de vacuno de un 7,1%, 8,0%, 8,1% y 4,6% respectivamente. Otro cultivo básico en la alimentación del ganado es el maíz, cuya importación media anual se acerca a los 6 millones de toneladas, muchas de ellas procedentes de países que principalmente cultivan maíz modificado genéticamente.

    De igual forma, recalcan que “la nacionalización de la restricción o prohibición de uso de OMGs frena directamente el crecimiento, la innovación, la inversión y la competitividad, a la vez que dinamita la confianza del consumidor en el sistema europeo. Que prevalezcan los intereses políticos o ideológicos sobre las evidencias científicas es una barrera insalvable para la inversión tecnológica, un sector en el que la UE era todavía referente internacional. La propuesta de la Comisión Europea supone una grave distorsión de la competencia para todos los agentes de la cadena agraria y alimentaria”.

     Por todo esto, las entidades firmantes piden que “se haga cumplir la legislación vigente y que todos los productos que cumplan con los requisitos de evaluación de riesgos con base científica sean autorizados sin retrasos injustificados”. En enero de 2015 la Unión Europea acumulaba 58 solicitudes de aprobación de OMGs para su importación, en 2014 no concedió ni una aprobación . “La aplicación correcta de la legislación existente debería ser la prioridad de la Comisión Europea”, finalizan.

CIENCIA Y TECNOLOGÍACHILE

Debate: Video defiende los beneficios de los alimentos transgénicos

En el sitio de Youtube se ha abierto un debate comunitario con argumentos a favor y en contra de los productos genéticamente modificados.

El 99% de los productos transgénicos que existen actualmente en el mundo corresponden a 4 cultivos: maíz, soya, algodón y canola; materias primas de una larga serie de productos alimenticios. Éstas se comercializan en 28 países presentes en los 5 continentes, donde habita más del 60% de la población mundial.

ChileBIO agrupa a las compañías desarrolladoras de biotecnología agrícola las cuales se dedican al desarrollo, producción y comercialización de productos transgénicos. En el video publicado recientemente, la asociación detalla qué son los transgénicos y explica de qué manera benefician al ser humano, ya sea porque son más eficientes para la agricultura o por sus propiedades saludables.

Los avances en Biotecnología Molecular permitieron modificar el ADN de las plantas desde la década de los ’90. Esto se logra injertando características genéticas de otras plantas dentro del ADN de una sola. Según explica ChileBIO esto permite, por ejemplo, que dicha planta sea más resistente a la sequía, bajas temperaturas o plagas de insectos; tolere ciertos insecticidas para evitar la aparición de malezas; y produzca más proteínas o vitaminas; entre otras cosas.

Pero lo que ha causado mayor polémica es que en el video se defienden las “bondades” de los transgénicos para la salud de las personas; contrario a lo que piensan los opositores a la alteración genética de semillas y alimentos.

ChileBIO explica que los alimentos transgénicos han sido los más estudiados en la historia; que deben pasar por rigurosos análisis antes de ser lanzados al mercado; y que instituciones como la Organización Mundial de la Salud (OMS) y la Organización de la ONU para la Alimentación y la Agricultura (FAO), han concluido que este tipo de alimentos no representan más riesgos para las personas y el medio ambiente que cualquier otro alimento no modificado.

Opositores reaccionan

Puede que los transgénicos hayan hecho a la industria de la agricultura más rentable, eso es difícil de negar, ya que se adaptan mejor a las inclemencias del tiempo y permiten ahorrar recursos, como el agua.

Sin embargo, hay quienes por ningún motivo creen que estos productos puedan significar un bien para sus consumidores, en primer lugar, porque como dicen en el video, son plantas resistentes a “ciertos” tipos de herbicidas, como el“RoundUp” de Monsanto que contiene glisofato, un químico que ha estadorelacionado a la muerte de miles de muertes y enfermedades alrededor del mundo.

Además, critican que los OMG (Organismo Genéticamente Modificado, en inglés) son el principal factor de pérdida de biodiversidad, debido a la contaminación por polinización cruzada que se ha producido en los campos. El polen transgénico ha contaminado a cientos de plantaciones tradicionales, generando una pérdida de semillas autóctonas, como ocurrió en México con variedades endógenas de maíz nativo