Publicado el julio 06, 2016, 11:14 am
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El director general de Cajaviva, Ramón Sobremonte, y el director de la Fundación Atapuerca, Eudald Carbonell, han firmado el convenio por el cual, la primera entidad, financia becas de investigación y desarrollo destinadas a jóvenes investigadores. En concreto son 14.000 euros los que se aportan para esta labor de formación y especialización. Este convenio de colaboración que llevan realizando desde el 2008, y que tiene como objetivo la financiación de becas de trabajos de investigación científica que se desarrollan en los yacimientos. Esto supone un incremento del 27% respecto al ejercicio anterior, debido a que desde la entidad, consideran algo fundamental la investigación y desarrollo.

Este año, la investigadora beneficiada es Laura Martín-Francés Martín de la Fuente, con un estudio sobre los tejidos dentales del Homo Antecesor. Este proyecto, según explica la investigadora, pretende establecer la relación existente entre esta especie y otras cómo el Homo sapiens y el Neardental. El estudio lo realizará en el Centro Nacional De Investigación De La Evolución Humana (Cenieh),

img-1ok-1024x683“En concretos se estudian los dientes del Homo Antecesor, unos restos humanos  de más o menos un millón de años, la hipótesis que se obtuvo en 1997 debido a la morfología de los dientes, era que podía ser ancestro común de neandertales y Homo sapiens, luego vinieron estudios morfológicos comparativos que probaron que podía tener características comunes con fósiles asiáticos; eso viene a decir que la teoría que se tiene sobre que África es la cuna de la Evolución Humana hay que matizarla porque puede ser que haya otros focos no para Homo sapiens que es africano sino para otras especies”, explica Laura.

Con estos datos basados todos en morfología externa, se inician estudios de dientes basados en la morfología interna y en la caracterización del grosor o proporciones del tejido dental, que es a lo que Laura dedica su investigación. “Para realizar estos estudios necesitas un laboratorio con un aparato de tomografía, un micro CT. Escaneamos los dientes a 18 micras, cada corte son 0,18 mm. Este aparato llega por primera vez al Cenieh en 2009/2010 y en 2015 llegó el segundo. Están financiados con fondos Feder y nos permiten analizar muestras más grandes, como mandíbulas o maxilares”, afirma Laura.

“Estos estudios sobre Homo Antecesor son una forma de aumentar el conocimiento que tenemos, ya conocemos cómo son los dientes por fuera y ahora sabremos cómo son por dentro”, concluye.

Sobre la financiación para la formación y especialización de los investigadores

Estas becas son esenciales para la formación y especialización de jóvenes investigadores dentro de un marco europeo en el que los datos, según explica Sobremonte, son impactantes. La inversión en investigación y desarrollo en la Unión Europea durante el 2014, último año del que se tienen datos, es del 2,03% en relación al PIB. España se sitúa en un 1,23%, muy por debajo de la media Europea. Eudald Carbonell, en relación a los datos ofrecidos por Ramón Sobremonte, apunta que el porcentaje ideal de inversión en investigación y desarrollo debería de rondar el 3% del PIB.

Dentro del panorama de investigación, la Fundación Atapuerca es el equipo de investigación de referencia en el mundo, por lo que estas becas son importantes para el posicionamiento internacional.

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Según Laura Martín-Francés, en general se invierte poco en ciencia, “es un poco complicado entender que formamos a gente que luego se va, ese es el mayor problema que veo, el Gobierno se gasta dinero en formar a personas y luego no hay continuidad, porque tu puedes estudiar tu carrera y hacer tu doctorado en España pero cuando acabas no hay puestos de trabaja, entonces te vas”, aclara.

La aportación de la Fundación Caja Rural de la Fundación Atapuerca sirve para una redistribución de las becas, por lo tanto esta ayuda es totalmente beneficiosa para proyectos como el de Laura. La beca de este año le ha supuesto a esta joven investigadora una continuación que le ha permitido continuar con los proyectos que ya había iniciado y seguir en contacto con otros investigadores. “No he sido consciente de esa ruptura de un año a otro gracias a esta ayuda”, comenta Laura.