Los europeos reclaman garantías por el tratado de libre comercio (TTIP)

Publicado el febrero 13, 2015, 10:00 am
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Los actores económicos y representantes de la “sociedad civil” destacaron, de nuevo, coincidiendo con el octavo ciclo de negociaciones bilaterales, los riesgos derivados del proyecto de libre comercio entre la UE y Estados Unidos para el modelo europeo de seguridad alimentaria, la protección de las indicaciones geográficas o incluso para sectores como la carne de vacuno. Los diputados europeos se disponen a pedir garantías a los negociadores de la Comisión de Bruselas.

El octavo ciclo de negociaciones sobre el Partenariado Transatlántico de Comercio e Inversión (TTIP), que se celebró en Bruselas del 2 al 6 de febrero, sirvió, como siempre, para que los sectores económicos interesados y representantes de la “sociedad civil” destacaran sus expectativas –suspreocupaciones sobre todo por parte europea. Incluso pusieron en evidencia los capítulos más sensibles de estas negociaciones, no sólo la cooperación reglamentaria, sino también el impacto de la liberalización de los intercambios bilaterales. Por otra parte, los parlamentarios europeos reclaman garantías.

El acuerdo con Canadá visto como un modelo en el Parlamento Europeo…

“El balance de las negociaciones del acuerdo económico y comercial global entre la UE y Canadá muestra que países que no comparten la misma visión de las normas de seguridad alimentaria pueden alcanzar un resultado equilibrado y mutuamente beneficioso”, indicó, en un documento de trabajo, el socialista alemán Bernd Lange, ponente de la Comisión de Comercio Internacional del Parlamento Europeo para las negociaciones con Estados Unidos, tema sobre el que la Asamblea debe votar próximamente recomendaciones. Según éste, “sea cual sea el desenlace de las negociaciones” entre Bruselas y Washington, “deberán respetarse y defenderse las sensibilidades y los valores fundamentales de ambas partes, como el principio de precaución de la Unión Europea”.

En cuanto a los obstáculos técnicos en los intercambios y las medidas sanitarias y fitosanitarias, estas negociaciones bilaterales “deberían conducir al reconocimiento por ambas partes del derecho a gestionar los riesgos según la norma que consideren apropiada con el fin de proteger la vida y la salud de la población, de los animales y de las plantas.”, señaló el diputado. Además, reafirmó que “el principio de precaución de la Unión Europea no debe ser amenazado”.

El ponente estima también que el capítulo sobre los derechos de propiedad intelectual del acuerdo de negociación entre la UE y Estados Unidos debería “prever el fortalecimiento de la protección de las indicaciones geográficas europeas así como su reconocimiento”, y el acuerdo con Canadá puede “servir de modelo a este respecto”.

…pero rechazado por parte americana para las indicaciones geográficas

Maike Moellers, representante en Bruselas del Consejo de Exportación de Productos Lácteos (USDEC), advirtió, durante un intercambio de puntos de vista con los negociadores, el 4 de febrero, que “rechazamos totalmente” la idea de que el acuerdo de la UE y de Canadá sobre las indicaciones geográficas pueda ser un “modelo” para las negociaciones con Estados Unidos. Moellers, que subrayó que aproximadamente 21.000 millones de dólares de producción de queso en Estados Unidos utilizan nombres de origen europeo, reflejando las raíces del país ligadas a la inmigración, estimó que “productos con una referencia geográfica muy específica incluso en su nombre compuesto, como Gouda Holland, pueden protegerse, mientras que la palabra gouda sola debe seguir siendo de uso libre”.

El representante del USDEC, asociación miembro del Consorcio Internacional para las Denominaciones Alimentarias Comunes (CCFN), afirmó que los acuerdos sobre la protección de las indicaciones geográficas concluidos por la UE, como los recientes con Sudáfrica y Marruecos, “restringen el acceso de las exportaciones americanas a los mercados de los países terceros”.

Según esta asociación, las negociaciones entre Bruselas y Washington sobre las indicaciones geográficas “deben llevarse a cabo en un foro separado”, con el fin de encontrar soluciones de compromiso, principalmente para la reintroducción en el mercado europeo de productos claves americanos con denominaciones que estuvieran consideradas como genéricas en la UE, como, por ejemplo, los quesos parmesanos y feta “made-in USA”.

Cooperación reglamentaria: “una amenaza”

Un total de 158 organizaciones de la sociedad civil publicaron el 4 de febrero una declaración común en la que piden la retirada del capítulo sobre la cooperación reglamentaria del acuerdo que se está negociando entre la UE y Estados Unidos, ya que, según éstas, es una amenaza para la democracia, la sanidad pública, los derechos de los consumidores y las normas del bienestar animal, y constituye una tentativa de situar los intereses de las grandes empresas por encima de la protección de los ciudadanos, de los trabajadores y del medio ambiente.

“La cooperación reglamentaria podría ser también un ataque progresivo del principio de precaución, que abre lenta pero plenamente las puertas a los OMG, a los nanomateriales y a los perturbadores endocrinos”, estiman estas organizaciones, entre ellas, Attac, Amigos de la Tierra, France Nature Environnement, Campaign for Real Farming (Reino Unido), Compassion in World Farming (UE) o incluso Amigos de la Confederación Paisana (Francia).

Carne de vacuno: una competencia insostenible

La Interprofesional francesa del Ganado y de las Carnes (INTERBEV), que también presentó su posición a los negociadores durante el intercambio de puntos de vista el 4 de febrero, pidió la exclusión de la carne de vacuno americana de un acuerdo de libre comercio entre la UE y Estados Unidos, dado que, según ella, arruinaría “varios centenares de explotaciones y empresas en Europa”.

Mientras el acuerdo con Canadá autoriza ya la entrada, libre de derechos, de 65.000 toneladas de carne de vacuno en Europa, INTERBEC estimó que entre 100.000 y 150.000 toneladas de vacuno americano entrarían en Europa, ya que “Estados Unidos produce diez veces más y exporta 25 veces más de carne que Canadá”.

A falta de obtener la exclusión de la carne de vacuno, producto considerado “sensible” por la UE, la Interprofesional francesa, que ha enviado una carta a la comisaria europea de Comercio, Cecilia Malmström, pide que se fijen contingentes de importación en la UE mínimos, con una cuota de solomillo, la mejor valorada en el mercado. Defiende también controles sanitarios estrictos y la exclusión de carnes de animales alimentados con harinas cárnicas.

“Garantizar reglas del juego equitativas”

En su proyecto de dictamen sobre las negociaciones euro-americanas destinado a la Comisión de Comercio Internacional del Parlamento Europeo, los ponentes de la comisión parlamentaria de Agricultura, el socialista italiano Paolo De Castro y el conservador británico James Nicholson, han pedido a los negociadores de la UE que “garanticen reglas del juego equitativas, considerando como sensibles los productos en los que una competencia directa expondría a los agricultores de la Unión a una presión excesiva, por ejemplo, en el caso de que las condiciones reglamentarias y los costes de producción en la UE diverjan de los de Estados Unidos”.

Como el ponente de la Comisión de Comercio Internacional, éstos defienden la conservación del “principio de precaución” y de las normas europeas en materia de seguridad alimentaria y sanidad humana y animal.

Asimismo, los dos diputados estiman que la “protección reforzada” de las indicaciones geográficas de la UE y “una mayor información del consumidor” deben ser “un elemento esencial de un acuerdo equilibrado” con Estados Unidos, “tomando como un buen ejemplo el acuerdo con Canadá”.

El COPA-COGECA subraya la importancia de lograr un buen acuerdo

El secretario general de las organizaciones profesionales y las cooperativas agrarias de la UE(COPA-COGECA), Pekka Pesonen, advirtió durante un acto el pasado 5 de febrero, que “los consumidores americanos aprecian cada vez más los productos agroalimentarios europeos de calidad, pero los trámites administrativos y otros obstáculos al comercio impiden que nuestras exportaciones tengan acceso al mercado y deben eliminarse si queremos que las negociaciones de libre comercio entre la UE y Estados Unidos tengan éxito”.

Además, declaró que un acuerdo potencial ofrece tanto oportunidades como retos. “Actualmente, Estados Unidos es nuestro principal cliente de productos agroalimentarios, pero esto podría desarrollarse aún más. Nuestras principales preocupaciones son la burocracia y los problemas logísticos encontrados para exportar productos a Estados Unidos tales como las normas onerosas en materia de etiquetado y de transporte marítimo”.

Pesonen insistió en que “eliminar los obstáculos no arancelarios ofrecería los mayores beneficios – hasta las tres cuartas partes – a ambas partes del Atlántico”.

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