Monica VALLEJO
Publicado el abril 11, 2019, 10:15 am
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Paleolítico Vivo

¿Cómo sería la vida en la prehistoria? Lo hemos oído, estudiado y nos lo hemos imaginado a través de diferentes recreaciones, vídeos o exposiciones. Solo nos falta una cosa: vivirlo en primera persona. La buena noticia es que lo podemos hacer más cerca de lo que imaginamos: en el municipio de Salgüero de Juarros a 25 minutos de Burgos capital.

Paleolítico Vivo es un proyecto que nace en 2009 de la inquietud de un grupo de jóvenes burgaleses que querían hacer crecer el proyecto de Atapuerca y dinamizar la vida en el mundo rural. 10 años después, se ha convertido en un referente turístico de la provincia por su labor innovadora y divulgativa de este periodo de la historia. Por todo ello, Fundación Caja Rural Burgos les ha galardonado en la categoría popular de sus Premios Valores Por Encima del Valor.

 

La conservación de especies salvajes en peligro de extinción

En la actualidad existe constancia, en los hallazgos descubiertos, de ciertos animales que existieron en Atapuerca y que hoy en día siguen vivos. Para Eduardo Cerdá, gerente de Paleolítico Vivo y sus compañeros, el fenómeno Atapuerca debía ir más allá y una de esas ideas era crear un parque que recogiera a estas especies.

La casualidad a veces es la fuerza que mueve la vida. Eduardo conoció a una persona que quería introducir a los bisontes en España para recuperar a esta especie en peligro de extinción y Atapuerca era uno de los lugares idóneos por las evidencias constatadas. Y cuando la gente está de acuerdo y ponen de su parte, las cosas fluyen.

Así surgió el proyecto y a partir de entonces comenzaron a buscar más especies prehistóricas como el caballo de Przewalsky, también en peligro de desaparecer, y otras como el caballo tarpán y el uro, animales extinguidos pero recreados genéticamente a principios del siglo XX por los nazis.

De estas cuatro especies se han hallado fósiles en los yacimientos de Atapuerca, por lo que la recreación prehistórica no puede ser más real. Por su parte, la reserva cuenta con vacas Highland, vacas peludas del período neolítico que también muestran a los visitantes la vida de nuestros antepasados en esa etapa de la historia en la que los humanos se convirtieron en seres sedentarios.

Con ello, además de recrear la vida en nuestra provincia hace más de 10.000 años, se busca la conservación de estas especies para evitar su desaparición. “Atapuerca al tener tanto turismo puede nutrir de visitantes a Paleolítico Vivo y eso luego proporcionar unos fondos y ayudar a que esas especies vivan, se reproduzcan y crear un fondo genético importante para poder intercambiar especies con otras reservas de Europa”, explica Cerdá.

 

Paleolítico Vivo

 

Un safari a la europea

Las visitas a esta reserva se dividen en dos tipos. Por un lado, una visita a pie más detallada del entorno y la vida en la época prehistórica y, por otro, la visita en jeep más similar a la idea de un safari. “La sensación es un safari a la europea en la edad de hielo de Atapuerca, donde solo faltan los humanos disfrazados con pieles porque la flora y la fauna es la misma. Es una fotografía completa de la prehistoria”.  

Igualmente, durante la visita a Paleolítico Vivo y de forma especial para los colegios, se realizan actividades y talleres sobre medio ambiente y prehistoria, huellas de animales, armas de la época y evolución humana entre otras.

 

Apuesta por el turismo del medio rural

Otro objetivo de este proyecto, es la apuesta por el medio rural. Por ello también combinan un pack entre biología y geología, entre Paleolítico Vivo y Mina Esperanza, una iniciativa que también gestionan y que explora el subsuelo de la zona. Según Eduardo, combinar estas actividades “es una forma de que se quede la gente por aquí y pernocte en la zona, generando turismo. El medio rural tiene que sobrevivir”.

Y por el momento lo están consiguiendo. Sin ir más lejos cerraron el año pasado con 14.000 visitantes, una cifra que prácticamente ha doblado a la del periodo anterior y que no deja de crecer. Sin embargo, el gerente de Paleolítico Vivo, no quiere masificar la reserva por los daños que pueda ocasionar en la naturaleza y en la vida de los animales y pone como límite los 25.000 visitantes.

 

Paleolítico Vivo

 

Un nuevo proyecto: la célula

En la entrega de premios de Valores por Encima del Valor, los representantes de Paleolítico Vivo aprovecharon para presentar su nuevo proyecto. Se trata de un centro de recepción de visitantes llamado ‘la célula’. “Elegimos que fuese una célula porque es el componente en común de cualquier ser vivo. Es la vida y lo queremos hacer con esa forma para que desde el cielo sea vea que en la tierra hay vida”, explica Cerdá.

Este lugar constará de diferentes zonas relacionadas con la naturaleza y la prehistoria, como salas de talleres, de exposiciones, un espacio para cuidar a animales heridos y hasta un espacio abierto donde se realizarán demostraciones y con un pequeño fuego de campamento para dialogar frente a él, como en los viejos tiempos.

Se trata de un proyecto que desde Paleolítico Vivo reciben con mucha ilusión y con vistas a que sea un referente en España y en Europa. “Nos gustaría que esta idea se traspasase a cada continente y en cada uno hubiera una célula. Es ambicioso, sí, pero no nos vamos a quedar de brazos cruzados. Creímos en este proyecto desde el principio y el tiempo nos ha dado la razón”, desea Eduardo.

A esta satisfacción personal, se le une aquella de ser reconocido por los demás. El premio Popular de Valores por Encima del Valor ha supuesto un orgullo para el proyecto por la connotación social que conlleva. “El premio popular es el que todo el mundo independientemente de su posición y criterio te lo da. Desde un científico hasta un artista, todos son de medios diferentes. Por ello estamos muy orgullosos y queremos seguir trabajando en hacerlo más grande”.