Un estudio quiere demostrar que la leche de las vacas alimentadas de pastos es de mejor calidad

Publicado el enero 08, 2016, 9:07 am
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Investigadores de Cantabria, Asturias y Galicia afrontan un proyecto que busca valorizar la leche de vacas que pastan para ayudar a que perdure una forma de producción propia de la Cornisa Cantábrica, más natural, basada en pequeñas cabañas ganaderas y también más próxima, al estilo del ‘kilómetro cero’. El estudio quiere demostrar, además, las mejores cualidades de esta leche lo que podría redundar en su venta a un precio más alto con un distintivo que acentuara su calidad : “100% en base a pastos”. Para ello investigadores de esas tres comunidades van a dedicarse a observar y analizar la leche de las vacas que pastan en grandes extensiones de verdes praderas durante al menos tres años, que es la duración del proyecto. Se parte de una idea: que la leche de vacas que pastan, que se alimentan en base a forrajes, tienen grasas con un perfil más atractivo: menos saturadas y más Omega 3.

   La finalidad de esta investigación es doble: tipificar esa leche de vacas que comen pastos pero, ante todo, revalorizar ese producto genuino de la Cornisa Cantábrica.

Ratificar otros estudios que destacan los componentes de la leche más natural

   Para ello se rastrearán marcadores y se testarán más de 40 moléculas distintas, ácidos grasos, como el Omega 3, o el Omega 6, el CLA (ácidos linoleicos conjugados, con efectos beneficiosos para la salud), y antioxidantes y marcadores genéticos -micro-ARN-. Además, se van examinar muchas explotaciones ganaderas distintas, con tipos de alimentación variada para comprobar el perfil de esos ácidos grasos, antioxidantes y micro-ARN de la leche.

   Este estudio sigue la línea abierta por otras investigaciones, que apuntan que las vacas que pastan en la naturaleza producen una leche más abundante en esos compuestos que las que se alimentan con pienso o están estabuladas.

   El trabajo, que está en sus inicios, está financiado por el INIA (Instituto Nacional de Investigación y Tecnología Agraria y Alimentaria), con fondos que provienen del Ministerio de Economía y Competitividad. Se coordina desde el CIFA(Centro de Investigación y Formación Agrarias) de Cantabria, pero en él participan otras entidades: el SERIDA (Servicio Regional de Investigación y Desarrollo Agroalimentario) de Asturias, y también el CIAM (Centro de Investigaciones Agrarias) de Galicia.

   “En la Cornisa Cantábrica y Galicia, por el clima de altísima pluviosidad y temperaturas suaves, tenemos lo que se llaman pastos permanentes. Y esto posibilita que muchos ganaderos alimenten a sus vacas a partir de estos pastos y de los forrajes que se producen con ellos. Nosotros queremos revalorizar ese tipo de producción”, explica a Efe la investigadora del CIFA Ana Villar.

   Aunque Villar reconoce que en toda la Cornisa Cantábrica se ha dado una fuerte intensificación de la producción de leche, también destaca que perviven muchas ganaderías que suelen ser más pequeñas y que están “ligadas al territorio”: tienen mucho terreno y pastos de los que se alimentan las vacas. “Para colmo, resulta que esta leche producida por estas vacas alimentadas con forrajes es más rica en CLA, en Omega 3 y también en antioxidantes”, subraya Villar.

Apuestan por una etiqueta que señale que es 100% de pasto

   La identificación de marcadores servirá para autentificar esa leche y poder ofrecer al consumidor información que dé valor añadido al producto. “Y que posiblemente pueda costar más dinero. Que el consumidor, si va a pagar más, tenga una mínima garantía de que efectivamente esa leche es en base a pastos”, apostilla la investigadora.

   Sugiere que esa leche procedente de pastos podría venderse de una forma diferenciada, por ejemplo en un envase con una etiqueta con la indicación de “100% en base a pastos”. Con el estudio se quiere apoyar una forma de producción, la de las pequeñas ganaderías que tienen más difícil la supervivencia tras la desaparición de las cuotas.

   Villar insiste en que esas pequeñas cabañas son las que contribuyen especialmente al mantenimiento del territorio, a fijar la población rural y a mantener el paisaje.