Las plagas más frecuentes en los cultivos representan uno de los principales problemas para la agricultura en Castilla y León, la cual cuenta con una importante superficie agrícola dedicada a cereales, legumbres, girasol, vid y patata, cultivos que pueden verse afectados por insectos, hongos y otros organismos que reducen el rendimiento de las cosechas.
El conocimiento de las plagas agrícolas permite detectar los primeros síntomas, aplicar medidas de control adecuadas y evitar pérdidas económicas significativas. En este post de Fundación Caja Rural, analizamos las plagas más comunes en los cultivos de la región, cómo identificarlas y qué estrategias pueden utilizarse para prevenirlas.
Tipos de plagas

Las plagas agrícolas pueden clasificarse según el tipo de organismo que provoca el daño en los cultivos. Entre las más comunes encontramos insectos, ácaros, nematodos, hongos y bacterias. Cada uno de estos agentes actúa de forma diferente sobre las plantas, atacando hojas, tallos, raíces o frutos.
En Castilla y León, muchas plagas están relacionadas con insectos fitófagos que se alimentan de los tejidos vegetales. Su aparición depende de factores como el clima, el manejo agrícola o la rotación de cultivos, por lo que conocer su comportamiento es clave para controlarlas.
¿Cómo se clasifican las plagas en los cultivos?
Las plagas en agricultura suelen clasificarse en tres grandes grupos: plagas clave, plagas secundarias y plagas ocasionales.
- Las plagas clave son aquellas que aparecen con frecuencia y generan daños importantes si no se controlan a tiempo.
- Las plagas secundarias tienen un impacto menor, aunque pueden convertirse en un problema cuando las condiciones son favorables para su desarrollo.
- Por otro lado, las plagas ocasionales aparecen de forma puntual debido a cambios climáticos o alteraciones en el ecosistema agrícola.
Comprender esta clasificación ayuda a establecer programas de vigilancia y control adaptados a cada cultivo.
A continuación, se muestra un resumen de algunas de las plagas más frecuentes en Castilla y León:
| Cultivo | Plaga común | Época de aparición | Daños principales |
| Cereales | Pulgón de los cereales | Primavera | Debilitamiento de la planta y transmisión de virus |
| Girasol | Gusano gris | Primavera | Daños en plántulas y tallos jóvenes |
| Vid | Polilla del racimo | Primavera-verano | Daños en racimos y favorece enfermedades |
| Legumbres | Bruchus o gorgojo | Final de primavera | Daños en vainas y semillas |
| Patata | Escarabajo de la patata | Primavera-verano | Defoliación de las plantas |
1.Pulgón de los cereales

Es una de las plagas más habituales en los cultivos de trigo y cebada. Estos pequeños insectos se agrupan en las hojas y espigas para alimentarse de la savia de la planta.
Para identificar esta plaga se deben observar colonias de insectos verdes o amarillentos en hojas y tallos. Su presencia suele ser más frecuente durante la primavera, cuando las temperaturas suaves favorecen su reproducción.
Si la infestación es elevada, puede provocar debilitamiento de las plantas y transmisión de virus como el virus del enanismo amarillo de la cebada.
Como método de control, se recomienda el monitoreo regular del cultivo, el uso de enemigos naturales y la aplicación puntual de tratamientos fitosanitarios cuando el nivel de daño lo justifique.
Históricamente, los pulgones han causado importantes pérdidas en campañas agrícolas de la Meseta Norte, especialmente en años con primaveras templadas y húmedas.
En la primavera de 2006, muchas parcelas cerealistas de Castilla y León sufrieron ataques notables de pulgones, con especial incidencia en comarcas como Tierra de Campos, en las provincias de Valladolid y Palencia.
2.Gusano gris

Afecta especialmente a los cultivos de girasol durante las primeras fases de desarrollo. Se trata de la larva de varias especies de lepidópteros que viven en el suelo y atacan las plantas jóvenes.
La presencia de plantas cortadas o marchitas es uno de los principales indicios de esta plaga. Su actividad se intensifica en primavera, coincidiendo con la germinación del girasol.
Para controlar el gusano gris es importante revisar el estado del suelo antes de la siembra y aplicar prácticas de manejo como la rotación de cultivos o el laboreo adecuado. En casos de infestación severa pueden utilizarse tratamientos específicos en el suelo.
En la agricultura de Castilla y León, el gusano gris ha sido una de las plagas históricas más asociadas al cultivo de girasol en provincias como Valladolid o Zamora.
Su comportamiento nocturno y su capacidad para ocultarse en el suelo durante el día dificultan su detección temprana y encarecen su control.
En cuanto al umbral de daño, se recomienda el control químico cuando se comprueba que existe entre un 3 y un 5% de plántulas cortadas y la presencia de al menos 3 orugas cada 100 plantas, lo que ilustra la rapidez con que esta plaga puede comprometer la implantación del cultivo si no se actúa con celeridad.
3.Polilla del racimo

Es una de las plagas más conocidas en los viñedos. Sus larvas penetran en los racimos y se alimentan de las uvas, generando daños directos en la producción.
Para identificarla, es necesario observar pequeños agujeros en las uvas o la presencia de larvas dentro del racimo. Esta plaga suele aparecer entre primavera y verano, coincidiendo con las diferentes generaciones del insecto.
Entre los métodos de control se encuentran el uso de trampas de feromonas para el monitoreo, tratamientos biológicos y la gestión adecuada del viñedo para reducir la humedad.
La polilla del racimo ha sido documentada durante décadas en zonas vitivinícolas de Castilla y León como Ribera del Duero o Rueda.
4.Gorgojo o Bruchus
Las legumbres, especialmente cultivos como la lenteja o el garbanzo, pueden verse afectadas por el gorgojo del género Bruchus. Este insecto deposita sus huevos en las vainas, y las larvas se desarrollan dentro de las semillas.
Los síntomas más visibles son pequeños orificios en los granos o semillas dañadas. La plaga suele aparecer a finales de primavera y durante el verano.
La prevención se basa en una buena gestión del almacenamiento, la rotación de cultivos y la vigilancia durante la fase de desarrollo de las vainas. En campañas con fuerte incidencia, los agricultores han tenido que aplicar tratamientos específicos para evitar pérdidas.
En la agricultura de Castilla y León, el gusano gris ha sido una de las plagas históricas más asociadas al cultivo de legumbres con denominación de origen, especialmente en zonas productoras de judías y alubias como la comarca de El Barco de Ávila o Tierra de Campos.
En cuanto al umbral de daño, la Guía de Gestión Integrada de Plagas en Leguminosas en 2021 recoge que se recomienda intervenir cuando más del 2-3% de las plantas presentan daños, ya que las larvas más desarrolladas cortan el cuello de las plántulas provocando pérdidas de nascencia que pueden resultar irreversibles en las primeras fases del cultivo, comprometiendo directamente la calidad y trazabilidad del producto amparado por la denominación.
5.Escarabajo de la patata

Es una de las plagas más reconocibles por su color amarillo con rayas negras. Tanto las larvas como los adultos se alimentan de las hojas de la planta.
El principal síntoma es la defoliación progresiva de la planta, que puede reducir significativamente el rendimiento del cultivo. Esta plaga aparece principalmente entre primavera y verano.
Para prevenir su expansión se recomienda realizar controles periódicos del cultivo, eliminar manualmente los insectos en pequeñas superficies y aplicar tratamientos cuando el nivel de infestación sea alto.
Desde su llegada a la Península Ibérica en 1935, el escarabajo de la patata (Leptinotarsa decemlineata) se ha convertido en una de las plagas más vigiladas y controladas en la agricultura europea, incluyendo las zonas productoras de Castilla y León.
Los boletines fitosanitarios de la Junta de Castilla y León establecen un umbral de intervención cuando se detectan más de 3 individuos en cualquier estadio de desarrollo por planta, apostando por un manejo integrado que combine la rotación de cultivos, el control biológico y el uso responsable de productos fitosanitarios autorizados.
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